Consejos para predicar el evangelio a los ateos

Es común que muchos creyentes no sepan cómo abordar a aquellas personas que dicen llamarse «ateas», por lo cual es necesario conocer cuáles son los pasos a seguir para evangelizar a estas personas con mayor eficacia.

En la mayoría de los casos estas personas parecen tener un «caparazón duro» y esto se debe a que muchos de ellos han vivido situaciones difíciles y se niegan a creer en la existencia de un Dios creador de todas las cosas.

Los ateos tienen una gran cantidad de argumentos para refutar o contradecir la palabra de Dios, ellos le buscan una explicación a todos los fenómenos basándose en la mayoría de los casos en la ciencia.

¿Como se debe abordar a las personas ateas?

Lo primero es considerar que para Dios, todas las personas son valiosas e importantes, por lo cual no se debe hacer acepción de personas a la hora de difundir el evangelio; aunque una persona diga «no creer en Dios», se le debe predicar con todo el amor.

Lo primero que se debe hacer es mantener una actitud relajada, confiando en que Dios pondrá todas las palabras necesarias para responder cualquier duda e inquietud.

Quizás no se tengan todas las respuestas a las dudas, pero lo más importante es sembrar una semilla de la palabra, porque del crecimiento se encarga Dios.

Es importante no entrar en discusión ya que la palabra de Dios no es para contender; es necesario mostrar el amor del Señor sin caer en conflictos, Romanos 14:1.

Algunas preguntas que te pueden ayudar en la predicación

  1. ¿Si Dios existiera, que le preguntarías?
  2. ¿Existe alguna razón para no creer en Dios?
  3. Resaltar alguna cualidad positiva acerca de ellos

Si piden una prueba de la existencia de Dios:

En este caso se les puede hablar acerca de la creación y las maravillas naturales que la ciencia no ha podido explicar, tratando siempre de dejar un lugar para la duda.

Se le puede instar a que él mismo le pida una prueba a Dios de su existencia; motivándolo a que tome un momento a solas en su habitación y a que le diga a Dios con sus propias palabras que «aunque no ha creído en su existencia, quiere saber si realmente existe».

Un ejemplo bíblico se encuentra en Marcos 9:24, cuando el padre de un muchacho que estaba endemoniado desde que era niño, y le dijo a Jesús que ayudara su incredulidad.

De la misma manera en que Jesús tuvo misericordia de este muchacho cuyo padre era incrédulo, también tendrá misericordia de todos aquellos que aún no creen en su existencia; Él está esperando el momento que sus ojos sean abiertos.

«¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?»Romanos 10:14.

Claramente los hijos de Dios son los encargados de difundir el mensaje del evangelio a toda criatura. El Espíritu Santo pondrá las palabras necesarias, Él se encargará de convencer de pecado y de justicia, Juan 16:8-11.


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